El astrágalo tiene un riego sanguíneo muy limitado. Tras una fractura, vigilar que el hueso siga vivo es tan importante como que suelde
Una caída desde altura, un accidente de tráfico o una mala recepción en una bajada de montaña pueden acabar en una fractura de tobillo. Cuando el hueso afectado es el astrágalo, el abordaje cambia. No basta con que el hueso suelde: hay que comprobar que sigue recibiendo sangre. El astrágalo tiene una vascularización muy limitada. Si la fractura la interrumpe, puede aparecer una complicación que se manifiesta semanas o meses después: la necrosis avascular. Entender por qué ocurre ayuda al paciente a comprender los plazos, los controles y la importancia de no adelantar el apoyo.
«En una fractura de astrágalo no solo importa que el hueso consolide, sino recuperar la función del tobillo.»
El astrágalo: el hueso que une la pierna con el pie
El astrágalo es el hueso que se sitúa entre la tibia y el peroné, por arriba, y el calcáneo y el escafoides, por abajo. Transmite todo el peso del cuerpo desde la pierna hacia el pie. Sus articulaciones concentran la mayor parte de la movilidad del pie y el tobillo. Tiene una particularidad poco habitual: aproximadamente el 60 % de su superficie está cubierta de cartílago articular y no recibe la inserción de ningún músculo ni tendón. Esto deja muy poco espacio para la entrada de vasos sanguíneos. Su riego depende de unas pocas arterias pequeñas que entran por zonas concretas del hueso, especialmente por el cuello.
¿Por qué el riego sanguíneo del astrágalo es tan importante?
En la mayoría de los huesos, una fractura daña algunos vasos, pero el hueso sigue recibiendo sangre por otras vías. En el astrágalo, esas vías alternativas son escasas. Cuando la fractura se desplaza o el hueso se luxa, los vasos que lo nutren pueden romperse o quedar comprimidos. Si una parte del hueso deja de recibir sangre, sus células mueren. Esa zona pierde resistencia y, con la carga, puede hundirse. Es lo que se conoce como necrosis avascular u osteonecrosis del astrágalo.
Por este motivo, el pronóstico de una fractura de astrágalo depende en gran medida de dos factores:
- El grado de desplazamiento: cuanto más se separan los fragmentos o se luxan las articulaciones vecinas, mayor es el daño vascular.
- La rapidez del tratamiento: recolocar el hueso pronto ayuda a liberar los vasos comprimidos y a proteger la piel y las partes blandas.
Riesgo de necrosis según el tipo de fractura del cuello del astrágalo
Para estimar este riesgo, los traumatólogos utilizan la clasificación de Hawkins, que valora el desplazamiento de la fractura y las articulaciones que se luxan.
| Tipo | Descripción | Riesgo orientativo de necrosis |
|---|---|---|
| Tipo I | Fractura sin desplazamiento | Bajo |
| Tipo II | Fractura con subluxación o luxación de la articulación subastragalina | Moderado |
| Tipo III | Luxación subastragalina y del tobillo | Alto |
| Tipo IV | Tipo III con luxación añadida de la articulación astrágalo-escafoidea | Muy alto |
Dato relevante
Según el Manual del Residente de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT), la fractura de astrágalo representa alrededor del 1 % de todas las fracturas. Es la segunda más frecuente del tarso, después de la de calcáneo, y su relevancia se explica por su pobre vascularización y su papel en la movilidad del pie. Las series recogidas en PubMed confirman que el riesgo de necrosis aumenta con el desplazamiento de la fractura.
Fracturas de astrágalo que se confunden con un esguince
No todas las fracturas de astrágalo se deben a traumatismos de alta energía. Algunas fracturas pequeñas, como las de la apófisis lateral o la apófisis posterior del astrágalo, se producen con torceduras y pueden pasar inicialmente por un esguince de tobillo. La fractura de la apófisis lateral es típica del snowboard. También aparece en deportes de montaña y en caídas con el pie girado.
Señales de alarma tras una lesión de tobillo
- Dolor intenso y profundo en el tobillo que no mejora con los días.
- Imposibilidad de apoyar el pie tras el traumatismo.
- Deformidad visible del tobillo o del retropié.
- Inflamación importante, con piel tensa o ampollas.
- Dolor localizado justo por debajo y por delante del maléolo externo.
- Un «esguince» que, semanas después, sigue limitando la marcha.
Ante cualquiera de estas señales, la radiografía simple puede no ser suficiente. El TAC permite ver con precisión el trazo de fractura y su desplazamiento. La resonancia magnética es útil para detectar lesiones ocultas y, más adelante, para vigilar la vitalidad del hueso.
El Dr. David Cimas explica el riesgo de necrosis tras una fractura de astrágalo
En este vídeo, el Dr. David Cimas explica por qué la fractura de astrágalo puede ser más complicada que otras lesiones del tobillo. También aborda cómo se diagnostica, cuándo es necesaria la cirugía y cuánto tiempo hace falta para volver a caminar con normalidad o a hacer deporte.
«Tras una fractura de astrágalo, los controles de los primeros meses son tan importantes como la propia cirugía: nos dicen si el hueso sigue vivo.»
¿Siempre hay que operar una fractura de astrágalo?
No siempre. Las fracturas sin desplazamiento y algunas fracturas pequeñas de las apófisis pueden tratarse sin cirugía, con inmovilización y descarga. Cuando hay desplazamiento, luxación o afectación de la superficie articular, el tratamiento suele ser quirúrgico. El objetivo es restaurar la anatomía del hueso y de sus articulaciones y fijarlo de forma estable, cuidando al máximo los vasos que todavía lo nutren.
La elección entre tratamiento conservador y cirugía, y la técnica más adecuada en cada caso, se explican en detalle en la página de tratamiento de la fractura de astrágalo.
El seguimiento: cómo se vigila la vitalidad del hueso
La necrosis avascular no se ve el primer día. Puede tardar semanas o meses en manifestarse. Por eso, tras una fractura de astrágalo, el seguimiento radiológico forma parte del tratamiento.
| Herramienta | Qué aporta |
|---|---|
| Radiografías de control | Comprueban la consolidación y la posición de los fragmentos. Entre las 6 y las 8 semanas se busca el signo de Hawkins |
| Signo de Hawkins | Una banda más clara bajo el cartílago de la parte superior del astrágalo. Indica que el hueso recibe sangre y es una señal favorable. Su ausencia no confirma la necrosis, pero obliga a vigilar más |
| Resonancia magnética | Detecta precozmente las zonas de hueso sin riego antes de que aparezcan cambios en la radiografía |
| TAC | Valora la consolidación y posibles hundimientos de la superficie articular |
Recuperación: cuánto se tarda en volver a caminar y a hacer deporte
La recuperación de una fractura de astrágalo es lenta y progresiva. Los plazos son orientativos y dependen del tipo de fractura, del tratamiento y de la evolución de cada paciente:
- Fase de descarga: el pie no apoya durante varias semanas, habitualmente entre 6 y 12, para proteger el hueso mientras consolida y se revasculariza.
- Apoyo progresivo: se introduce de forma gradual, con bota tipo walker, cuando los controles lo permiten.
- Fisioterapia: recuperación de la movilidad del tobillo y de la articulación subastragalina, fortalecimiento muscular, propiocepción y reeducación de la marcha.
- Vuelta al deporte: suele requerir varios meses y se autoriza por fases, cuando el hueso ha consolidado y el tobillo tolera los gestos específicos de cada disciplina.
Adelantar el apoyo sin autorización es uno de los errores más frecuentes. Si el hueso no ha recuperado su riego, la carga precoz puede favorecer el hundimiento de la zona afectada. La rigidez y la inflamación del tobillo pueden persistir durante meses, y no indican necesariamente una mala evolución.
¿Qué ocurre si aparece una necrosis avascular?
La necrosis avascular no siempre evoluciona mal. En muchos casos es parcial, el hueso se revasculariza con el tiempo y no llega a colapsarse. Cuando progresa, puede provocar:
- Dolor persistente en el tobillo con la carga.
- Hundimiento de la cúpula del astrágalo.
- Artrosis postraumática del tobillo o de la articulación subastragalina.
- Rigidez y dificultad para caminar en terrenos irregulares.
Si llega a ese punto, existen opciones de tratamiento para aliviar el dolor y recuperar la estabilidad, como la artrodesis. Por eso es importante mantener los controles programados aunque el pie haya mejorado y consultar si reaparece el dolor. Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS), la necrosis avascular y la artrosis postraumática son las complicaciones más relevantes a largo plazo tras una fractura de astrágalo.
¿Buscas un especialista en fractura de astrágalo en Madrid, Segovia o El Bierzo?
Si has sufrido una fractura de tobillo, tienes un «esguince» que no evoluciona o necesitas una segunda opinión sobre el seguimiento de una fractura de astrágalo, una valoración especializada permite definir el tratamiento y vigilar la vitalidad del hueso. El Dr. David Cimas, traumatólogo especialista en cirugía de pie y tobillo y en traumatología deportiva, atiende pacientes en Bierzo, Madrid y Segovia. Su enfoque se basa en el diagnóstico preciso, el seguimiento estrecho y la recuperación funcional de cada paciente.






