Una torcedura aparentemente leve puede esconder una lesión importante del mediopié. Aprende a reconocer las señales de alarma y cuándo acudir al traumatólogo
Una torcedura del pie al bajar una escalera, un pisotón en un partido de fútbol o una mala caída en una carrera de montaña pueden parecer, al principio, un esguince sin importancia. Sin embargo, algunas de estas lesiones esconden algo más serio: una lesión de Lisfranc, una afectación de la articulación que une el mediopié con los metatarsianos. Es una de las lesiones del pie que con más frecuencia pasan desapercibidas en la valoración inicial. Muchos pacientes reciben el diagnóstico de esguince, se les recomienda reposo y vuelven a la consulta semanas después con un dolor que no cede y un pie que no responde. Saber diferenciar ambas lesiones desde el primer momento cambia el tratamiento y, sobre todo, el pronóstico.
«Un diagnóstico adecuado desde el principio puede ser clave para evitar dolor y problemas posteriores en el pie.»
La articulación de Lisfranc: el puente entre el mediopié y el antepié
La articulación de Lisfranc, o articulación tarsometatarsiana, es el conjunto de uniones entre las tres cuñas y el cuboides, por un lado, y las bases de los cinco metatarsianos, por otro. Su estabilidad depende sobre todo de la forma de sus huesos: la base del segundo metatarsiano encaja como una piedra angular entre las cuñas. También depende de un ligamento clave, el ligamento de Lisfranc, que une la primera cuña con la base del segundo metatarsiano. Esta estructura forma parte de la columna interna del pie y es esencial para mantener el arco longitudinal y transmitir las cargas durante la marcha, la carrera y el salto. Cuando se rompe el ligamento o se fracturan las bases metatarsianas, el mediopié pierde su estabilidad. Si no se corrige, esa inestabilidad puede evolucionar hacia la deformidad y la artrosis.
¿Por qué una lesión de Lisfranc se confunde con un esguince?
Hay tres motivos principales. El primero es el mecanismo: ambas lesiones se producen por torceduras o traumatismos aparentemente banales. El segundo es que, en las lesiones puramente ligamentosas, la radiografía convencional sin carga puede parecer normal. El tercero es que, en las primeras horas, la inflamación del pie dificulta la exploración. A esto se suma que el término «esguince» se usa a menudo de forma genérica para cualquier torcedura, sin precisar si afecta al tobillo o al mediopié.
Las lesiones de Lisfranc se producen por dos mecanismos:
1. Mecanismo indirecto
Es el más habitual en el deporte. Se produce cuando una carga axial o un giro actúa sobre el pie con la punta apoyada en el suelo y el talón elevado. Es típico del fútbol, del baloncesto y del rugby, y también de los tropiezos al bajar escaleras.
2. Mecanismo directo
Se debe a un impacto sobre el dorso del pie, como la caída de un objeto pesado o un aplastamiento. Suele asociarse a fracturas y a lesiones de partes blandas más extensas.
| Característica | Esguince de tobillo | Lesión de Lisfranc |
|---|---|---|
| Localización del dolor | Cara externa del tobillo | Parte media y dorsal del pie |
| Hematoma | Alrededor del maléolo externo | En la planta del pie, a nivel del mediopié |
| Apoyo | Doloroso, pero suele ser posible | Muy difícil o imposible, sobre todo de puntillas |
| Evolución | Mejora progresiva en días o semanas | Dolor persistente que no cede con el reposo |
| Radiografía simple | Normal o con pequeñas avulsiones | Puede parecer normal si no se hace en carga |
Señales de alarma que deben hacer sospechar una lesión de Lisfranc
- Dolor en el mediopié tras una torcedura, más que en el tobillo.
- Hematoma en la planta del pie (equimosis plantar), un signo muy sugestivo.
- Imposibilidad de ponerse de puntillas sobre el pie afectado.
- Dolor al presionar la base del primer y segundo metatarsiano.
- Dolor al girar o mover el antepié mientras se sujeta el talón.
- Inflamación del dorso del pie que no mejora tras varios días de reposo.
- Sensación de inestabilidad o «pie que no sujeta» al caminar.
Dato relevante
Las series publicadas en la literatura científica recogida en PubMed indican que una proporción relevante de las lesiones de Lisfranc no se diagnostica en la primera valoración, sobre todo las puramente ligamentosas y las de baja energía. Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS), estas lesiones se confunden con frecuencia con un esguince simple.
Cómo se diagnostica una lesión de Lisfranc
El diagnóstico combina una exploración física dirigida y pruebas de imagen específicas. La clave está en comprobar si la articulación es estable o inestable, porque de ello depende el tratamiento.
| Prueba | Qué aporta |
|---|---|
| Radiografía en carga | Prueba fundamental. Revela la separación entre el primer y el segundo metatarsiano que no se ve con el pie en reposo. Se compara con el pie sano |
| TAC | Detecta pequeñas fracturas y arrancamientos óseos («fleck sign») y permite planificar la cirugía |
| Resonancia magnética | Valora directamente el ligamento de Lisfranc en lesiones sin fractura |
| Exploración bajo anestesia o en estrés | Confirma la inestabilidad en casos dudosos |
El Dr. David Cimas explica la lesión de Lisfranc
En este vídeo, el Dr. David Cimas explica qué es la lesión de Lisfranc, cómo diferenciarla de un esguince y por qué a veces es difícil de diagnosticar. También explica cuándo puede necesitar cirugía y cuánto tiempo puede llevar volver a caminar o hacer deporte.
«Ante una torcedura con dolor en el mediopié, la radiografía debe hacerse en carga. Sin carga, una lesión inestable puede parecer normal.»
1. Tratamiento conservador: lesiones estables
Cuando la articulación se mantiene estable en las radiografías en carga y no hay desplazamiento, el tratamiento suele ser conservador:
- Inmovilización con bota tipo walker o férula.
- Descarga del pie durante las primeras semanas, con muletas.
- Controles radiológicos periódicos para confirmar que no aparece separación.
- Introducción progresiva del apoyo según la evolución.
- Fisioterapia para recuperar la movilidad, la fuerza y el control de la marcha.
El seguimiento es imprescindible: una lesión que parecía estable puede desplazarse en las primeras semanas.
2. Tratamiento quirúrgico: lesiones inestables o desplazadas
Si existe separación entre los huesos, fractura desplazada o inestabilidad demostrada, el tratamiento de elección es quirúrgico. El objetivo es restaurar la alineación anatómica de la articulación y mantenerla hasta la cicatrización, para proteger la estabilidad de la columna interna del pie.
Reducción y fijación interna
Se recolocan los huesos en su posición correcta y se fijan con tornillos o placas. Una variante es la placa puente, que estabiliza la articulación sin atravesarla. La reducción se comprueba bajo control radioscópico durante la intervención. En algunos casos, el material se retira meses después, cuando la articulación ya ha cicatrizado.
Artrodesis primaria
En determinadas lesiones puramente ligamentosas o con daño articular importante, se puede optar por fusionar las articulaciones afectadas desde el inicio. La artrodesis de la columna medial busca una estabilidad definitiva. Al afectar a articulaciones con poca movilidad, su repercusión funcional suele ser limitada.
| Situación clínica | Enfoque habitual |
|---|---|
| Esguince de mediopié estable, sin separación en carga | Inmovilización, descarga y control radiológico |
| Lesión ligamentosa inestable | Reducción y fijación, o artrodesis primaria según el caso |
| Fractura-luxación desplazada | Reducción abierta y fijación interna |
| Lesión diagnosticada tarde con artrosis establecida | Artrodesis con corrección de la deformidad |
Lesión de Lisfranc en deportistas
En el deporte, la lesión de Lisfranc aparece sobre todo en fútbol, baloncesto, rugby y carreras de montaña, disciplinas con apoyos en punta, cambios de dirección y contactos. En el deportista es especialmente importante no confundirla con un esguince. Volver a competir con una inestabilidad no diagnosticada puede agravar la lesión y comprometer la carrera deportiva. Por eso la vuelta al entrenamiento se planifica por fases, y solo se autoriza la competición cuando la articulación es estable y el pie tolera los gestos específicos del deporte.
Recuperación: cuánto se tarda en volver a caminar y a hacer deporte
Los plazos son orientativos y dependen del tipo de lesión, del tratamiento y de cada paciente:
- Primeras semanas: inmovilización y descarga, con elevación del pie y control de la inflamación.
- Apoyo progresivo: se inicia con la bota y se retira de forma gradual tras confirmar la evolución en la radiografía.
- Fisioterapia: recuperación de la movilidad, fortalecimiento de la musculatura del pie y reeducación de la marcha.
- Vuelta al deporte: progresiva y supervisada. Tras una cirugía suele requerir varios meses.
Es habitual que la inflamación del pie persista durante meses, y no indica necesariamente una mala evolución.
¿Qué ocurre si una lesión de Lisfranc no se trata?
Una lesión inestable sin diagnosticar o sin tratar puede conducir a:
- Dolor crónico en el mediopié.
- Hundimiento progresivo del arco y deformidad en pie plano.
- Artrosis postraumática de la articulación tarsometatarsiana.
- Dificultad para caminar, calzarse y hacer deporte.
- Necesidad de cirugías más complejas, como la artrodesis de rescate.
Por eso, ante un «esguince» de pie que no evoluciona como debería, conviene hacer una valoración especializada sin esperar.
¿Buscas un especialista en lesión de Lisfranc en Madrid, Segovia o El Bierzo?
Si has sufrido una torcedura con dolor en el mediopié, un hematoma en la planta o dificultad para apoyar, una valoración especializada permite confirmar o descartar una lesión de Lisfranc y elegir el tratamiento más adecuado. El Dr. David Cimas, traumatólogo especialista en cirugía de pie y tobillo y en traumatología deportiva, atiende pacientes en Bierzo, Madrid y Segovia. Su enfoque se basa en el diagnóstico precoz, la estabilidad del pie y la recuperación funcional de cada paciente.






