Una lesión silenciosa que puede frenar tu rendimiento si no se detecta a tiempo
Las fracturas por estrés son una de las lesiones más frecuentes en corredores, especialmente en aquellos que aumentan la carga de entrenamiento sin una adecuada planificación. A diferencia de una fractura aguda, este tipo de lesión aparece de forma progresiva y puede pasar desapercibida en sus fases iniciales, lo que retrasa el diagnóstico y complica la recuperación. En este artículo, el Dr. David Cimas, especialista en traumatología deportiva, explica por qué se producen, cómo identificarlas a tiempo y qué hacer para evitar que se conviertan en un problema mayor.
¿Qué es una fractura por estrés?
Una fractura por estrés es una pequeña fisura en el hueso causada por la repetición de microtraumatismos a lo largo del tiempo, sin que exista un golpe único o impacto agudo que la origine. Se produce cuando el hueso no dispone del tiempo suficiente para recuperarse entre cargas continuadas, lo que genera un debilitamiento progresivo de su estructura. Este tipo de lesión es especialmente frecuente en deportes de impacto como el running, donde las fuerzas repetitivas sobre las extremidades inferiores son constantes. En muchos casos, comienza con molestias leves que pueden pasar desapercibidas, pero si no se tratan adecuadamente, pueden evolucionar hacia una lesión más grave. Las zonas más afectadas suelen ser la tibia o espinilla, los metatarsianos del pie, el fémur y el calcáneo o talón, siendo todas ellas áreas sometidas a alta carga durante la actividad física.
Principales causas en corredores
Las fracturas por estrés no suelen tener una única causa, sino que aparecen por la combinación de varios factores:
1. Aumento brusco del entrenamiento
Incrementar kilómetros, intensidad o frecuencia sin adaptación progresiva es uno de los principales desencadenantes.
2. Técnica de carrera inadecuada
Una mala biomecánica puede generar sobrecargas en determinadas zonas del cuerpo.
3. Calzado incorrecto
Zapatillas desgastadas o no adaptadas a tu tipo de pisada aumentan el riesgo de lesión.
4. Falta de descanso
El hueso necesita tiempo para regenerarse. Sin descanso suficiente, se debilita progresivamente.
5. Déficits nutricionales
Un bajo aporte de calcio o vitamina D puede afectar a la resistencia ósea.
Síntomas: cómo detectarlas a tiempo
Uno de los grandes problemas de esta lesión es que empieza de forma leve, lo que lleva a muchos corredores a ignorarla. Señales de alerta:
- Dolor localizado que aparece al correr
- Molestia que mejora con el reposo, pero vuelve al retomar la actividad
- Sensibilidad al presionar la zona
- Dolor progresivamente más intenso
Si el dolor empieza a aparecer incluso en reposo, la lesión puede estar evolucionando.
Diagnóstico: clave para evitar complicaciones
El diagnóstico precoz es fundamental para evitar que la fisura evolucione a una fractura completa. Las pruebas más utilizadas son:
- Exploración clínica especializada
- Resonancia magnética (la más sensible)
- Radiografía (puede no detectarla en fases iniciales)
Un diagnóstico a tiempo puede reducir semanas —o incluso meses— de recuperación.
Tratamiento: reposo y readaptación progresiva
El tratamiento dependerá del grado de la lesión, pero en la mayoría de los casos incluye:
01. Fase inicial
- Reposo deportivo
- Reducción de carga
- Control del dolor
02. Fase de recuperación
- Fisioterapia
- Ejercicios de fortalecimiento
- Corrección de la técnica de carrera
03. Vuelta al deporte
- Progresiva y controlada
- Supervisada por especialista
Volver a correr antes de tiempo es uno de los errores más frecuentes y puede cronificar la lesión.
Cómo prevenir las fracturas por estrés
La prevención es clave, especialmente si practicas running de forma habitual:
- Aumenta la carga de entrenamiento de forma progresiva
- Utiliza calzado adecuado a tu pisada
- Trabaja la fuerza muscular (especialmente tren inferior)
- Descansa lo suficiente entre sesiones
- Escucha tu cuerpo: el dolor es una señal, no un obstáculo
Las fracturas por estrés son una lesión frecuente pero prevenible. Detectarlas a tiempo marca la diferencia entre una recuperación rápida o una lesión prolongada que te aleje del deporte durante meses. Contar con un especialista en traumatología deportiva es fundamental para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
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